Contrabando y falsificación: retos en materia sanitaria ¿cómo enfrentarlos?

El contrabando dejó de ser un delito de pequeños transportadores de licor y cigarrillos para convertirse en un flagelo que afecta la industria y la economía nacional

El contrabando dejó de ser un delito de pequeños transportadores de licor y cigarrillos para convertirse en un flagelo que afecta la industria y la economía nacional. Según cifras Policía fiscal y aduanera (Polfa) cerca del 10 por ciento de los productos que ingresan al país son contrabando.

Mientras tanto, la falsificación de alimentos y medicamentos pasó de ser una práctica camuflada en garajes y se transformó en una actividad tecnificada, capaz de producir hasta fármacos y medicinas oncológicas adulteradas. 

Estas problemáticas fueron analizadas en el Foro‘Contrabando y falsificación: retos en materia sanitaria ¿cómo enfrentarlos?’, organizado por SEMANA y el Invima. La directora de la entidad, Blanca Elvira Cajigas, explicó que  los esfuerzos se centran en la articulación interinstitucional para enfrentar a estas organizaciones delictivas que ya tienen estructuras e impactos similares al narcotráfico.

Además del trabajo conjunto que desarrolla el Invima junto con la Fiscalía, la Policía, la Dian y otras entidades para realizar operativos en fábricas clandestinas de medicamentos y combatir el contrabando en pasos fronterizos, la funcionaria destacó la nueva Unidad de Reacción Inmediata (URI). Esta dependencia del Invima no solo apoya a los organismos responsables sino que desempeña en esa institución un papel fundamental para aplicar la Política de Cumplimiento y Ética diseñada y expedida por la actual dirección.

La subdirectora de Comercio Exterior de la Dian, María Leonisa Ortiz, señaló que la Ley Anticontrabando se constituye en “un paso importante” para combatir ambos delitos que ya son trasnacionales. Por su parte,  el director nacional del Programa Anticontrabando de la Federación Nacional de Departamentos, Felipe Córdoba, instó a construir sinergias entre los actores de la cadena productiva, desde lo público y privado.

Los expertos concluyeron que también es necesario adelantar campañas de educación sanitaria para mejorar la cultura de los consumidores colombianos, que al final son los que le dan vida a estar organizaciones delictivas al adquirir productos más baratos sin tener en cuenta los riesgos de salubridad y los efectos negativos para la economía nacional.   

Como manifestó la gerente del proyecto contra la Falsificación de Productos y la Usurpación de Marcas de la Andi, Silvia Montoya, “mientras haya colombianos que por ahorrar unos pesos adquieran productos de contrabando o consuman alimentos de dudosa procedencia será complejo acabar con estas actividades ilícitas”.